¿Por qué hace más de 80 años se detuvo la producción de vino en Tarapacá?

Probablemente fue el desvío del agua de Chintaguay, hacia Iquique, tal vez, el cierre de las oficinas salitreras y probablemente la presión de las grandes viñas del sur de Chile para eliminar la competencia comercial.

Varias generaciones de nuestra región se vienen preguntando acerca del por qué se detuvo el cultivo de viñedos y la producción de vinos en lagares de la Pampa del Tamarugal.

Fue así que, recientemente y a raíz del lanzamiento de la Exposición Fotográfica Vinos del Desierto en la Casa de la Cultura que encontramos a Marcelo Lanino, ingeniero agrónomo de la Universidad Arturo Prat de Iquique, director del Proyecto de la Planta de Canchones.

-¿Qué futuro tiene la industria del vino en la Región de Tarapacá?

-Eso lo tienen que decidir los agricultores, nosotros lo que hacemos como Universidad es ofrecerles como alternativa y los agricultores tienen que decidir si es que quieren participar. Entonces, lo que la Universidad Arturo Prat son alternativas para los agricultores.  Nosotros creemos que el retomar la producción de vino y ofrecer el Vino del Desierto, tiene cabida en lo que es el comercio, ofreciendo a los que son especialmente gastrónomos. Recordemos que Iquique es una ciudad donde el turismo es importante, donde hay una gastronomía importante pero también queremos ofrecer la alternativa del turismo para que puedan conocer la agricultura del desierto y en especial cómo se produce el vino en el desierto.

-¿Pero qué ocurrió con la producción de vinos, por qué, de pronto paralizó una actividad de gran importancia en el norte?

-Mire, en el pasado hubo buena producción de vinos en la Provincia del Tamarugal y al parecer las grandes industrias vitivinícolas opacaron el desarrollo del vino.

-¿Qué otros factores habrán tenido que ver con la paralización de los lagares?

-Existe una historia importante dentro de la región especialmente como productores de vinos por ejemplo, en Los Puquios, en Matilla, su producción de vinos fue opacada por numerosos factores. Nosotros hemos encontrado varios. Los principales son los que se refieren a la explotación del agua para abastecer a Iquique. Eso afectó fuertemente a los mercados a los cuales estaba orientado ese vino, como el yacimiento de Potosí. Y seguramente tiene que haberse afectado porque comenzaron a desaparecer las oficinas salitreras. Esto les porque coincide justo con ese período. Seguramente por eso se fueron quedando sin mercado o fueron tiempos más complicados, por lo tanto fueron desapareciendo. Seguramente hay otros factores que aun estamos recabando en una buena línea de investigación para la historia, de qué forma se produce y por lo tanto de qué forma nos permite entregarlo.

-¿Será, entonces, otra oportunidad, gracias al proyecto de la Unap con su Vino del Desierto?

-Creemos que hoy en día, la historia ha cambiado, ya estamos a ochenta años de lo que ocurrió y hoy el vino ya no está inscrito para la región, porque el vino está pensado en el Mundo, entonces el mercado del vino ha ido incorporándose. Fíjese usted que esto del consumo de vino no es consumo por tomar vino, sino que ya se ha descubierto que, uno en tomar vino, uno tiene que tener una experiencia y es por eso que decimos, primero mídelo bien, vea lo que tiene, tome el aroma, puede diferenciar y evocar algunos aromas  y recién después lo toma y lo aprovecha acompañando con distintos productos. El vino invita a conversar e invita a pasarlo bien.

Los Puquios

El ingeniero Lanino, recordó que Juan Vásquez un investigador de la Unap encontró hace poco una referencia del Diario El Tarapacá donde le hicieron un reportaje a Enrique Frohlich  el año 1949, cuando estaba arrancando las viñas. “Es por eso que nosotros asimilamos que el año 1937, Matilla y 1949 probablemente Canchones. El aporte que hicieron don Peter Muffeller y Frohlich es algo que se ha perdido un poco en el tiempo, que nosotros también queremos recuperar porque ellos también, aparte de producir la marca Vino Canchones que ellos tenían, parece que obtuvo bastante renombre y producía una cantidad importante. Pero también fue reconocido por el gobierno de Chile y ellos recibieron la Medalla al Mérito en su grado de Caballero. Entonces, hay un aporte importante, hay una historia que queremos recuperar que hemos ido olvidando, porque no la tenemos presente pero que de alguna una otra forma el vino se pretende recuperar y poner a disposición de la gente para que lo recuerde.

-¿Que puede decir del Proyecto Lagar  de Matilla?

-Lo que pasa es que dentro del trabajo de investigación que se realizó en la UNAP, nosotros buscamos las cepas que se utilizaban, que estaban abandonadas en distintos sectores y dentro  de esa se encontró una cepa que constituye la Primera Cepa Vinífera Chilena, cepa que está registrada por el Servicio Agrícola y Ganadero. Entonces hay elementos importantes que tenemos que aprovecharlos para poder ofrecer a los agricultores de tal forma que lo puedan aprovechar para poder posesionarse dentro de la producción de vino.

Matilla En Pica y Matilla la Municipalidad de esa comuna está desarrollando un trabajo que ellos han denominado La Ruta de los Lagares para mostrar no solamente el Lagar de Matilla que es el tradicional, sino que una veintena de lagares que se encuentran en las casas de los agricultores, en las casas de la gente de Pica y Matilla, para poder aprovechar eso que lo tenían abandonado. Como Universidad Arturo Prat queremos  demostrar que existió una historia y que esa historia, la Unap está tratando de recuperar.

¿Qué desafíos tiene por delante el Proyecto de la Planta Experimental de Canchones?

– Es transferir sus vides a los agricultores que han sido parte del Programa de Capacitación

de la Vid, el cual es financiado por Teck Quebrada Blanca.

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