Vitaminas y suplementos alimenticios: lo que necesitas para mantener un cuerpo saludable

La tendencia de consumo de vitaminas y suplementos se ha visto incrementada durante la pandemia. Cada vez más personas buscan su consumo para elevar defensas y disminuir riesgos de contagios. ¿Pero qué tan efectivos son para nuestra salud?

Las vitaminas y minerales proveen elementos claves para mantener un buen estado de salud. El estado nutricional de una persona no solo se mide en peso y talla, sino también el nivel de vitaminas y minerales que tiene. Estos cuentan con importantes roles, tales como fortalecer los huesos, cicatrizar heridas, producir músculos y estimular nuestro sistema inmune. Al respecto, la nutricionista de Clínica Tarapacá, Paula Heredia, explica que “todas las vitaminas son importantes y esenciales para el funcionamiento de nuestro organismo y metabolismo. Entre las más fundamentales se encuentran la vitamina D, E, A, K, C, B1, B3, B12 y B6”.

Para cumplir con este requerimiento nutricional las personas deben mantener una alimentación variada, equilibrada y rica en nutrientes. El consumo de proteínas de alto valor biológico e hidratos de carbono junto con grasas es suficiente para cubrir vitaminas y minerales necesarios. Sin embargo, cuando existe una carencia de estos, se puede suplementar para que la función inmune mejore, restaurando los niveles de micronutrientes que están deficientes. 

Consumir abundantes frutas y verduras, frutos secos, semillas, legumbres, aceites saludables, carne, quínoa, tofu, entre otros, ayudarán a mantener un revestimiento intestinal saludable, esencial para la regulación del sistema inmunológico. 

De acuerdo con datos de la Fundación Encuentros del Futuro, quienes realizaron el análisis del escenario pandémico, cerca del 40% de la población chilena presentaría un déficit de vitamina D sin saberlo. “Esta no solo es importante para el metabolismo óseo, sino también mantiene de forma óptima otros órganos de nuestro cuerpo” aclara Heredia. 

Entre las razones por la que se ocasiona la falta de esta vitamina, la especialista puntualiza a la nula o inadecuada exposición a la luz solar, en especial en climas o lugares muy fríos o en estaciones del año como invierno. Por lo cual enfatiza que durante la época de verano es un buen momento para retomar cuidadosamente, la exposición al sol en vacaciones o incluso sin salir de casa en patios, jardines y balcones. 

Sin embargo, la mala alimentación, enfermedades o medicamentos que inciden en una mala absorción de esta, enfermedad que genera malabsorción, inclusive la edad, dado que a mayor edad el sistema digestivo puede absorber menos vitamina D, son factores que también afectan su presencia en el organismo. 

Según la especialista, la deficiencia de genera síntomas tales como; dolor muscular, dolor óseo, fatiga o falta de energía, reducción de resistencia en el ejercicio, falta de ánimo, insomnio, sudoración excesiva, caída del cabello, cicatrización lenta, mareo, problemas cardíacos, peso corporal excesivo e infecciones recurrentes. Pero lo más importante es que la deficiencia de vitamina D puede ser determinante en el desarrollo de trastornos cognitivos, incluidos la depresión y la esquizofrenia. 

Para conocer los niveles de vitaminas es importante acudir a un médico que realice la orden para el examen. “Debido a la pandemia y al confinamiento, las cifras de déficit de esta vitamina han aumentado. Es importante indicar que casi un 80% de esta se obtiene a través de la exposición solar, por lo que estar expuesto al sol durante la época de otoño, primavera y verano 15 minutos al día entre las 10.00 y 15.00 horas es vital”, puntualiza Paula Heredia.

Por otra parte, Heredia aclaró que “hay pocos alimentos que contengan alto contenido de vitamina D, pero también es importante consumirlo de forma más recurrente, ya sea en pescados grasos como el salmón, trucha, atún, yema del huevo, setas y lácteos”. 

Actualmente la calidad de los alimentos y hábitos alimenticios no es la ideal, por lo que el tratamiento endovenoso actúa como un suplemento nutricional. Sin embargo, no hay un sustento científico que valide el consumo de vitaminas y suplementos que no sean recetados por un profesional de la salud. 

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