Paxlovid, la pastilla que sí “funciona” contra el Covid-19

La píldora contra el COVID-19 desarrollada por Pfizer se adhiere y bloquea la proteína crucial para la maquinaria de replicación amenazante del virus.

Isabel Frías

Periodista U.C.

Si alguien lo recuerda, se habló en su momento de la hidroxicloroquina, el tratamiento contra la malaria que tomó Donald Trump para enfrentar el SARS-coV-2.

También se discutió e informó de la ivermectina, el medicamento antiparasitario para caballos que mandó a mucha gente a centros de intoxicados. 

Estos fármacos no eran eficaces contra el Covid-19, aunque la gente quería creer en el sueño de una pastilla que se pudiera ingerir e hiciera que desapareciera el coronavirus, al modo de un dolor de cabeza tipo resaca.

Y, lo que se anhelaba, después de dos años, se ha vuelto realidad con píldoras diseñadas para bloquear el virus de la COVID-19, las funcionan siempre y cuando se ingieran a los pocos días de la infección.

El fármaco más destacado en este terreno, por lejos, es paxlovid, el antiviral que desarrolló el laboratorio Pfizer y que –según los estudios que lo respaldan– reduce en un 89% la posibilidad de hospitalización.

Debe ser cierta su eficacia, tomando en consideración que el Gobierno de EE.UU. ya ha realizado pedidos por 10 mil millones de dólares (8.848 millones de euros) del nuevo medicamento.

ESTUDIOS SÓLIDOS

La nueva píldora fue diseñada por químicos expertos apuntando a alterar la capacidad (inicial) del virus para copiarse a sí mismo: El medicamento se adhiere y bloquea la proteína proteasa, crucial para la maquinaria de replicación amenazante del COVID-19, tal como lo hacen enzimas proteasas conocidas previamente en otros coronavirus que han circulado.

“Eso significa que el fármaco de Pfizer también podría servir de defensa contra la próxima pandemia”, concluyen todos los científicos vinculados al tema, quienes apuestan que más patógenos como el SARS-CoV-2 están por venir desde las cuevas de murciélagos y de las granjas industriales de animales.

Los nuevos medicamentos antivirales de alguna manera –es necesario enfatizarlo– no han tenido suerte sino cálculo, transformando la urgencia mundial en desarrollos en tiempos récords (con todo el capital inversor mediante).

Solo de esa manera se entiende lo que parece, de buenas a primera, como una maravilla: Nunca antes una molécula completamente nueva para vencer una enfermedad había pasado tan rápido de la mesa de laboratorio a la boca de voluntarios para obtener finalmente la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos de EE. UU. (FDA).

Sin ir muy lejos Albert Bourla, director ejecutivo de Pfizer, ha admitido que se le “saltaron las lágrimas” cuando recibió la noticia de que el medicamento funcionaba, pero también puso las cosas en perspectiva: La píldora evitará que mucha gente muera de COVID-19, particularmente a quienes tienen sus sistemas inmunitarios tan débiles que las vacunas no funcionan en ellos. 

LOS QUE VIENE…

Aunque se trata solo un producto aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para tratar la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), se están poniendo a prueba muchos otros medicamentos.

La FDA aprobó un fármaco antiviral llamado remdesivir (Veklury) para tratar la COVID-19 en adultos y niños de 12 años y mayores. El remdesivir se puede recetar a pacientes hospitalizados con COVID-19 que necesitan oxígeno suplementario o corren un mayor riesgo de enfermarse gravemente. Este medicamento se administra a través de una aguja que se inserta en la piel (por vía intravenosa).

La misma agencia norteamericana autorizó el uso de emergencia de otro medicamento llamado molnupiravir para tratar la COVID-19 de leve a moderada en adultos que corren un mayor riesgo de enfermarse gravemente y que no pueden recurrir a ninguna otra opción de tratamiento. Este medicamento es una pastilla que se toma por vía oral.

Finalmente, destaca la autorización por parte de la FDA autorizó el uso de emergencia del baricitinib (Olumiant), un fármaco para la artritis reumatoide, para el tratamiento de la COVID-19 en algunos casos. El baricitinib es una pastilla que parece ser eficaz contra dicha enfermedad, ya que reduce la inflamación y tiene un efecto antiviral. Se puede usar en personas hospitalizadas con COVID-19 que usen respiradores mecánicos o necesiten oxígeno suplementario.

Son ejemplos creíbles y concretos de que, al menos esta pandemia, permitió poner el foco en la investigación farmacológica como nunca antes: La gente es ahora más consciente que ese sector –el de la investigación médica– resulta decisivo para asegurar el desarrollo humano.

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