Los graves peligros de consumir pastillas para adelgazar

Se trata de anorexígenos que, entre sus consecuencias más extremas, está la posibilidad de sufrir trastornos psiquiátricos, infartos, accidentes cerebro vasculares e, incluso, la muerte.

Desde ya hace mucho tiempo que en nuestro país se está generando un grave problema de salud pública, con consecuencias dignas de alerta sanitaria: la mala indicación de fármacos para bajar de peso y quitar el apetito, lo que está provocando terribles consecuencias.

Chile está atravesando por un verdadero boom en la indicación de fármacos como Ozempic (semaglutide). Según explica Oscar Barrera Marengo, médico experto en nutrición y chef profesional, “este fármaco para la resistencia a la insulina o diabetes tiene como efecto secundario la pérdida del apetito (anorexígeno). Y esto último es precisamente lo que está buscando mucha gente, incluso, sin necesidad del medicamento. Lamentablemente, existen muchos profesionales que lo están recetando de manera irresponsable, sin hacerse cargo de los efectos adversos”.

A raíz de esto, cabe recordar que existen múltiples fármacos para la pérdida de peso, los que o están prohibidos o tienen múltiples efectos adversos e, incluso, pueden llegar a ser mortales. Un ejemplo de esto es Sentis, cuyo principio es la fentermina. “Se trata de un análogo de anfetamina y que puede causar hipertensión pulmonar, sobre todo en mujeres jóvenes, además de infartos, accidentes cerebrovasculares y la muerte. Así también, descompensa trastornos psiquiátricos y aumenta el riesgo del desarrollo de ideación suicida”, aclara Barrera Marengo (@oscarbarreramarengo). Este fármaco es de amplia venta comercial.

Por otro lado, hay drogas que disminuyen la capacidad de absorber nutrientes. Orlistat genera una disminución de la absorción de grasas en el tubo digestivo. Esto puede llevar a una desnutrición, con déficit de ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles. “Lo que todos estos fármacos tienen en común es que promueven el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria. No sentir apetito artificialmente o disminuir lo que uno absorbe son formas dañinas de relacionarse con la alimentación si es que no es indicado de manera correcta y vigilado”, enfatiza Barrera Marengo.

En un país con graves problemas metabólicos hay que irse a la raíz del problema: es la educación nutricional, la actividad física y una buena relación con el alimento lo que nos va a llevar a tener generaciones sanas. “Hábitos saludables son la base para estar sano, no soluciones parche y potencialmente mortales”, sentencia el profesional.

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