La minería local mantiene cifras de contagios menores al resto del país

Ese dato es veraz y obedece a protocolos estrictos centrados en el autocuidado y la constante aplicación de Test para pesquisar y aislar a posibles contagiados, según datos del subsecretario Edgar Blanco. Sin embargo, como lo medular es vacunarse, acá explicamos las claves de los altos niveles de infectados con coronavirus que lamentablemente exhibe Tarapacá. 

Isabel Frías  

Periodista U.C. 

Este fin de semana, los medios nacionales no se han cansado de destacar la situación infecciosa que afecta a Tarapacá. En algunos casos se argumenta con los casos nuevos, otros con el incremento de casos “activos”. 

Sin embargo –tal vez para enfatizar la precaución– ahora se comparte la positividad, materia que nuestra región lideraba el ranking nacional hasta el viernes último, con un 23% de positividad, que es, por cierto, altísima ya que superamos a Antofagasta (16,3%) y a Arica y Parinacota (16,9%).  

No obstante, esa es una operación aritmética que relaciona los contagios pesquisados mediante Test (PCR y antígeno), luego se divide con la cantidad de habitantes y cuyo resultado siempre dejará en desventaja a Tarapacá porque tiene menor población que la Perla del Norte y, ni hablar de la Región Metropolitana, la que con sus 8 millones supera los apenas 330 mil habitantes aproximadamente que residen acá. 

Esto, sin hablar de la “población flotante” que vemos circular desde Colchane hasta la capital regional, ya sea por inmigración regular e irregular, comercio internacional y por presencia minera. Porque para efecto de turistas disfrutando de nuestras magníficas playas, al menos este verano 2022 los visitantes brillan por su ausencia, para lamento de los comercios afectados. 

FACTORES PARTICULARES 

Los epidemiólogos coinciden que completar la vacunación resulta vital para cambiar el actual escenario, que se aprecia de esta manera: A la fecha, en Tarapacá un 92,5% de la gente cuenta con su primera dosis mientras que un 85,6% está inmunizado con ambas. Hoy el refuerzo de la tercera dosis se sitúa en un 65%, que debiera subir pero asumiendo la realidad particular de esta zona. 

¿Qué quiere decir esto último? Básicamente que –a diferencia de lo que ocurre en Magallanes, Antofagasta y la Región Metropolitana– nuestra región cuenta con dos poblaciones flotantes que no están vacunadas y podrían agruparse en dos: Inmigrantes que provienen de países con muy bajos niveles de vacunación (y poco respeto a normas sanitarias), por un lado. Por otro, estarían los trabajadores de la gran minería. 

Ambos grupos no podrían ser más diferentes entre sí, pero coinciden en algunas características y comportamiento sanitario: Son hombres, entre 20 a 40 años en promedio, con baja percepción del riesgo precisamente por su juventud (se creen más sanos), pero que entran, se desplazan y salen de Iquique de manera intensiva. 

Mientras los inmigrantes, van desplazándose por la región buscando lugares para pernoctar y trabajar informalmente, las personas que laboran en faenas mineras realizan muchos viajes, usando medios de transporte oficiales, para entrar a sus turnos o saliendo rumbo a sus hogares, en muchos casos ubicados en otras regiones de Chile.  

Si bien a los inmigrantes que ingresan a Chile deben realizar un confinamiento inicial, lo que sucede después hace improbable seguimiento sanitario alguno.  

Esa situación es radicalmente distinta de lo que ocurre en el ambiente protegido que proporcionan las compañías mineras a sus trabajadores, sean propios o solo contratistas. 

REALIDAD MINERA 

Esta semana se inicia con un balance bien revelador que entregó Edgar Blanco subsecretario de la cartera a El Longino: “La industria ha realizado un total de 741.275 exámenes PCR por cada 100 mil trabajadores mineros. Es decir, a la fecha un trabajador de la industria minera se ha hecho en promedio 7,4 exámenes PCR, mientras que esta cifra en Chile es de solo 1,4 PCR por persona”. 

A juicio de la autoridad sectorial, esta práctica se traduce concretamente en que “la industria más importante de nuestro país no se ha detenido por ningún minuto, a pesar de la dura pandemia y, gracias al autocuidado de cada trabajador y trabajadora minera, se han cumplido estrictamente con las medidas sanitarias”.  

Respecto a la positividad que exhiben todos esos test aplicados, Edgar Blanco informó que, en ese sector productivo de Tarapacá, así como del país, registra una baja muy relevante: Si para el 22 de enero de 2021 la cifra alcanzaba un 4,5%, al pasado 14 de enero último la positividad dentro de la minería había bajado al 2,02%. 

La información que desconocemos es cuántos y quiénes son los trabajadores que no están vacunados, aunque las empresas sí conocen estos antecedentes ya que manejan los Pases de Movilidad de ellos para trasladarlos por vía terrestre y aérea. Resulta tranquilizador que, al menos para ingresar a sus turnos, estos empleados deben contar con PCR negativo al ingresar a las faenas. Con lo cual, resalta como conclusión, que habrá que sondear en otros grupos locales si se quiere promover una mayor vacunación regional. 

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