PREVENCION SITUACIONAL, OBLIGACION DE TODOS.

Patricio Meza García

Administrador Superior en Seguridad Pública

La prevención de situaciones propicias para la comisión de los delitos considera distintos enfoques que tienen por objeto reducir las oportunidades de la población para cometer ilícitos, aumentar los riesgos y los costos de ser detenido y minimizar los beneficios al delincuente.

Lo que debemos considerar que hay tres factores necesarios para la comisión de un delito: un delincuente motivado, un objetivo atractivo y la ausencia de control. Por este motivo, se trata de romper la cadena que facilita que un delincuente motivado encuentre a la víctima perfecta o un objeto deseado sin vigilancia, sin fiscalización y sin nuevas normas que condenan fuertemente un hecho traumático a una víctima.

Es aquí en donde se deben realizar diversas acciones que tiene relación el entorno, como, por ejemplo, calles iluminadas, buen funcionamiento de cámaras, aceras amplias, claridad de información en los paraderos de taxi buses orden y buena señalización, lugares limpios y aseados, etc.

No debemos perder de vista que los delincuentes buscan el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo y el menor riesgo. Por ello, es preciso considerar 5 estrategias de prevención de situaciones propicias al delito:

1.- Las que aumentan el esfuerzo de los delincuentes.

En términos reales o aparentes, buscando impactar la percepción del delincuente, dificultando el objetivo a través de dispositivos y seguros antirrobo, control de accesos, de salidas, desviación de trasgresores mediante cierre de calles y/o control de los facilitadores del delito, inutilizando teléfonos móviles robados o controlar la venta de cuchillos y armas.

2.- Las que aumentan los riesgos de los delincuentes.

Aumentando el número de guardianes, saliendo a la calle en grupo. Facilitando la vigilancia natural con buena iluminación y diseño de espacio defendible. Reducción del anonimato, con credenciales, tarjetas de identidad o uniformes. Utilización de alarmas, cámaras de seguridad y refuerzo de vigilancia formal.

3.- Las que reducen las ganancias de los delincuentes.

Retirando u ocultando objetivos en garajes, bodegas o cajas de seguridad. Identificando la propiedad. Interrumpiendo los mercados delictivos donde se vendan los productos robados. Limpiando graffiti y colocando reductores de velocidad.

4.- Las que reducen la incitación a la delincuencia.

Reduciendo frustración y estrés al colocar asientos suficientes, manteniendo eficiencia en filas de personas. Evitando disputas, estableciendo zonas para distintos aficionados en estadios, reduciendo aglomeraciones en lugares. Controlando la difusión de pornografía infantil. Neutralizando la presión del grupo: no a las drogas, dispersando alborotadores. Disuadiendo imitadores, censurando detalles de modus operandi y reparando rápidamente daños por vandalismo.

5.- Las que suprimen las excusas para delinquir.

Limitando las excusas que un delincuente puede emplear para racionalizar o justificar sus acciones, estableciendo reglas, mediante contratos o códigos de conducta, fijando instrucciones mediante anuncios o señalamientos. Alertar la conciencia mediante campañas, proporcionar servicios públicos y botes de basura, así como controlar el uso y abuso de sustancias.

La prevención situacional del delito es un enfoque que, más allá de interesarse por las razones por las que una persona se convierte en delincuente, se ocupa de las circunstancias en las que se delinque y en reducir las oportunidades para los delincuentes.

Considera el dicho “la ocasión hace al ladrón”, algo que mediante la prevención situacional podemos, y debemos, restarle esa oportunidad de delinquir.

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