Las jaquecas del Litio

Por Manuel Viera F.
Presidente
Cámara Minera de Chile

¿Por qué Chile mantiene a los depósitos de litio en las diversas salmueras como mineral estratégico? ¿Qué lo hace estratégico en nuestro país de escasa industrialización?

¿Por qué Chile ha demorado tanto en desarrollar su industria de litio teniendo tantas ventajas competitivas con otros países, y las mayores reservas del mundo?  Algunos expertos dicen que si las salmueras de Chile hubiesen estado en otros países desarrollados ya lo habrían industrializado hace 20 años, entonces, ¿Chile no sabe qué hacer con su litio?

¿Por qué  le cuesta tanto tomar decisiones con un objetivo superior para el país que es Industrializar sus materias primas y así darle un mayor valor agregado a sus riquezas minerales, como el cobre, litio, potasio que desde hace más de 100 años solo lo vende como materia prima?  Estas son preguntas de las que el país espera respuestas claras, y de allí las críticas de algunos sectores a la licitación que realizó el gobierno dejando de lado la industrialización que el país necesita.

Cuando hablamos de los minerales estratégicos, vitales en los procesos industriales de alta tecnología, en especial en todo lo relacionado con el espacio, las telecomunicaciones, la electromovilidad o la industria armamentista, la problemática es variada. En unos casos, son recursos muy escasos, y en otros, aun habiendo generosos yacimientos, su extracción es muy onerosa, o están en manos de un solo país o de un pequeño grupo de ellos, o se encuentran en zonas muy inestables y sometidas a episodios de violencia, corrupción que prácticamente impiden su aprovechamiento generando escases para las distintas industrias y para el desarrollo de la humanidad.

Lamentablemente siempre existe y existirá la probabilidad de guerra en el mundo, por eso las principales potencias mantienen reservas de “guerra” que les permitan seguir manteniendo el ritmo de producción durante los años que dure el conflicto entre 2 y 5 normalmente y abastecerse de los minerales que precisan para mantener el esfuerzo de guerra. Esto hace que el término “mineral estratégico” sea entendido por muchos como directamente relacionado con el aspecto militar o bélico, aunque, en realidad, hoy en día hay que verlo desde la perspectiva de la permanente pugna del poder económico internacional y en relación con un hipotético enfrentamiento militar de alta tecnología intercontinental.

En 1979 Pinochet a través del Decreto Ley 2886 declaró al litio recurso estratégico del Estado, vinculado en aquel momento a su uso en energía nuclear, en 1983 entró en vigencia, simultáneamente, la Ley N°18.097 Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras y el nuevo Código de Minería, mediante los cuales se mantuvo la reserva del litio a favor del Estado y se ratificó que no es susceptible de concesión minera, excepto aquellas concesiones mineras válidamente constituidas con anterioridad a la publicación de dicha ley. Pero ya han pasado más de 28 años y la situación ha cambiado, son muchos los expertos quienes mediante diversos estudios que han recomendado qué hacer con el litio, sin embargo, la ausencia de políticas públicas ha impedido su desarrollo.

¿Pero puede un mineral cambiar el balance de poder en el mundo?

Con el petróleo, se trazaron las líneas de los mapas geopolíticos del siglo XX. La historia del petróleo está dado por el poder político y económico mundial, se han librado guerras, gobiernos han caído y otros se han levantado en su lugar por el control del recurso energético que impulsó a la maquinaria del progreso mundial.

Pero aparece el “cambio climático” y la condición de recurso no renovable está poniendo fin al reinado del petróleo. La crisis petrolera que inició en el 2013 fue la gota que colmó el vaso de las certezas de un mundo regido por el petróleo, obligando a buscar otras fuentes de energía que carezcan de las debilidades del otrora invencible oro negro. Entre los aspirantes al título, hay uno que comenzó desde hace más de dos décadas su camino al trono: el litio, y Chile era el rey en aquella época, que está siendo destronado por otros países más audaces en sus políticas públicas de desarrollo del vital mineral, nuestro país necesita aumentar su producción pero en base a productos terminados, es imperativa su industrialización y se requiere contar con una política pública inteligente que no solo explote sino se industrialice para sacar el mayor valor agregado posible, aprovechando la demanda insatisfecha, a pesar de estar atrasados, la decisión es ahora y ya!  Y no cuando se acabe el boom.

El litio es un elemento esencial para una cadena de valor diversa, pero que decididamente cobra relevancia en la actualidad porque es un mineral clave en los sistemas de almacenamiento de energía más eficientes, y así reemplazar las energías fósiles que son culpables del calentamiento global.

Las baterías reversibles de ion litio son las que hacen posible la electromovilidad, estas se encuentran en nuestros celulares y computadoras, energizan los vehículos eléctricos y permiten utilizar las energías renovables que ayudan a enfrentar el cambio climático.

El litio cobra especial importancia en nuestra región porque más del 80% del recurso de litio más rentable y de fácil extracción se obtiene de los salares que se encuentran al interior del “triángulo del litio”, delineado por los salares de Hombre Muerto en Argentina, Uyuni en Bolivia y Atacama en Chile. Australia es el principal productor a nivel mundial, que de la mano de las minas en Greenbushes, Pilgangoora, Mt Marion y Mt Cattlin aporta un 48% de la oferta mundial, le sigue Chile con sus operaciones en Salar de Atacama (29%). La producción mina crecería de 381 kt LCE en 2019 y 1466 kt LCE. en 2030 (fuente Cochilco), Chile cuenta con alrededor de 60 salares en sus cuatro regiones más septentrionales

En la actualidad, algunos de los principales minerales estratégicos son: uranio, cobre, cobalto, manganeso, cromita, tierras raras, germanio, berilio, bauxita, litio y los del grupo del platino. Chile posee las mayores reservas mundiales de 2 minerales estratégicos: el Cobre y el litio. Entonces ¿Por qué estamos atrasados en su industrialización?

El mejor ejemplo de la importancia de los minerales lo refleja uno de los mensajes diplomáticos de los Estados Unidos filtrados por Wikileaks4, en el que se citan los recursos críticos de los que dependen los norteamericanos y que se encuentran en otros países. Entre los principales: bauxita, en Guinea; cobalto, en Congo; cromita, en Suráfrica, Kazajistán e India; manganeso, en Gabón, Brasil y Ucrania; germanio, grafito y tierras raras, en China; estaño, en Indonesia; hierro, en Brasil; cobre en Chile y Perú, y uranio, níquel y paladio, en Rusia.

Litio, grafito, cobalto, tierras raras, cobre, aluminio y níquel son esenciales para la creación de paneles solares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía y baterías que implica unas economías bajas en carbono que cumplan con las metas climáticas de los Acuerdos de París. Algunos de ellos, como es el caso el litio, el grafito y el cobalto, se utilizan sobre todo en las tecnologías vinculadas al almacenamiento energético. Por otro lado, el cobre, el aluminio y el níquel son necesarios en una amplia variedad de renovables (solar, geotermal, eólica, hidroeléctrica…). Se prevé también una demanda alta de estos materiales transversales, pero menos fluctuante y más segura, según un reciente informe del Banco Mundial.

En la actualidad, la demanda de estos elementos ya está al alza: se estima que se incrementará cerca de un 500% de cara a 2050 en el caso del litio, grafito y cobalto, mientras que la de cobre y aluminio aumentará aproximadamente un tercio para 2040 y la de níquel, dos tercios. En cuanto a la demanda de tierras raras (neodimio, disprosio…) para turbinas eólicas podría incrementarse entre 11 y 14 veces en 2050 en comparación con 2018.

China, con un valor de producción de 626 billones de dólares fue en 2016 el primer productor mundial de 34 metales y minerales industriales (acero, ferroaleaciones, aluminio, antimonio, bismuto, cadmio, cinc, estaño, galio, germanio, grafito, indio, mercurio, molibdeno, níquel, oro, plomo, selenio, telurio, tierras raras, titanio, tungsteno, vanadio, azufre, fluorita, baritina, bentonita, carbón, fosfatos, magnesita, mica, perlita, sal, wollastonita) y se encontraba entre los tres primeros productores de otras 14 materias primas minerales (arsénico, berilio, cobalto, cobre, estroncio, manganeso, plata, hierro, bauxita, asbesto, caolín, diatomita, talco, yeso) (Brown et al., 2021).

También conviene aclarar la cadena de valor de 2 industrias diferentes, una la extractiva donde está el cobre, hierro y el litio, y la industria manufacturera. Es erróneo decir que la cadena de valor para industrializar o fabricar bienes y servicios, agrega poco valor si proviene del mundo extractivo, falso. El mundo extractivo termina en los productos intermedios como carbonatos de litio, hidróxido de litio, o concentrados de cobre o cátodos, estas son materias primas para el mundo manufacturero que es otra cadena de valor y requiere otras tecnologías y otros conocimientos expertos, vean el ejemplo de Japón casi sin materias primas y creó una de las industrias manufactureras más modernas de alta tecnología del mundo siendo una potencia mundial, la economía minera moderna así lo explica.

Pues bien, ya se ha aclarado lo de mineral estratégico, ya es tiempo que mediante una política pública se pueda revisar este decreto y lograr por fin el anhelado desarrollo, ya está en estudio el reemplazo de cobre y litio por grafeno y aparece nuevamente el dilema perverso de desarrollar ahora y ya, versus guardar para el futuro.

Las últimas semanas hemos visto el revuelo que causó la licitación del litio que busca producir 400 mil toneladas de litio metálico, dividido en cinco cuotas individuales, esta iniciativa es buena, pensando en la demanda que el mundo tiene y tendrá de él.

La idea de desarrollar  el mercado del litio, es una  buena estrategia, sin embargo, desde el punto de vista de las exigencias a las empresas que se presentan a la licitación, son escasas, una vez más solo se busca extraer el mineral, sin darle valor agregado. Debemos recordar que las exportaciones del litio aproximadamente 970 a 1.000 kuS$ es más grande que los sectores tales como, el oro 709 KUS$, el Hierro 675 KUS$, y la plata 228 KUS$ entonces dejemos de minimizar esta industria del litio y démosle la relevancia que se merece, tampoco es razonable compararlo con las exportaciones de cobre, pues el litio es la que más crecerá en los próximos 10 años de la mano de la electromovilidad y la industria tecnológica.

Reflexiones finales  

  1. La falta de visión de futuro del país para generar una política pública inteligente ha dejado repitiendo de curso a varios. Se debe escuchar la opinión técnica experta a fin de no seguir jugando con el litio considerado como patrimonio del país. Hoy el litio representa cerca del 0,31 % del PIB del país, y el 2,52% del PIB minero, pero si se logra industrializar podría llegar a exportar oferta agregada (extractiva más manufacturera) de 2.000 KUS$ con un impacto en crecimiento en el PIB de casi un 100% es decir PIB cercano a 0,6% generando mano de obra de calidad.
  2. El Grafeno es el peligro de reemplazo no solo del cobre sino también del litio, de modo que debemos extraerlo a la brevedad, pero en base a la industrialización como minería planetaria, es decir, sustentable dando dignidad al planeta.
  3.  Mete ruido a nivel mundial el proceso de licitación de nuestro litio de manera fastrack, sin considerar a todos los actores relevantes de la industria, ni tampoco considerando el concepto de economía circular, economía del bien común y minería planetaria, es decir, irrestricto respecto por la naturaleza y los seres vivos que en él vivimos.
  4. Llama la atención que otros organismos como la USGS (U.S. Geological Survey) nos calculen las reservas del salar de Atacama 6,9 millones de toneladas de litio, pero hay 60 salares en Chile sin adicionar nuevas reservas al país, hacemos un llamado a las autoridades a realizar un modelo de negocios con visión de futuro dejando de lado cualquier sesgo por el bien del país.
  5. Es necesario hacer un levantamiento de las reservas que incluyan al conjunto de salares donde se estima existe presencia de litio. SERNAGEOMIN ha señalado que el último reconocimiento de los recursos en salares data de fines de la década de los sesenta, y que en la actualidad, las empresas que tienen autorización de explotación del Salar no están obligadas a entregar información sobre las reservas actuales, aquí nuevamente hay una falencia en las bases técnicas de licitación, el país exige a las empresas trasparentar la información geocientífica,  esto es de la máxima importancia, si Ud. no sabe lo que tiene mal podría administrar bien ese recurso.
  6. No es necesario crear una empresa nacional del Litio, pues la ley orgánica de ENAMI permite desarrollar esta industria, pero eso sí requiere urgente una cirugía mayor a fin de modernizar la ENAMI, definiéndola como una empresa estratégica con financiamiento bien concreto y no quedar en solo las palabras.
  7. Chile cuenta con excelentes expertos y especialistas que podrían dar la mejor solución rápida y de manera técnica. ¿Por qué no se aprovecha ese capital intelectual?  Muchos de ellos asesoran a otros países que los reconocen.
  8. Esta segunda Licitación de Litio genera una mala imagen para el país, por eso hacemos un llamado a todos los actores , autoridades, mundo político, las comunicaciones a ser objetivo y actuar pensando en el bien superior del país, Es claro que el país necesita aumentar la oferta pero…. “es mejor hacerlo bien que hacerlo rápido”.
  9. ¡Industrializar el litio ya no es opción es una obligación!

El país está sufriendo una jaqueca crónica con el litio por no hacer bien las cosas, hemos perdido competitividad, dejamos de ser el primer productor de litio del mundo, y seguiremos perdiendo terreno, si no despertamos de este letargo intelectual.

Hoy es un dolor de cabeza, lo que debemos evitar es que no se trasforme en una enfermedad crónica, porque con toda seguridad necesitaremos un médico que entienda la transformación energética y la idiosincrasia del chileno.

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