La urgente agenda de seguridad en Tarapacá

“Se necesitan recursos que pongan en el centro el bienestar del pueblo honesto de nuestra Región que, con mucha expectativa, clama por más protección y seguridad”

Rodrigo Oliva Vicentelo

Ingeniero Civil Industrial

Concejal Municipalidad de Iquique

Hace un par de semanas sesionó por primera vez el concejo de seguridad pública de la región de Tarapacá y quiero compartir con ustedes una reflexión sobre este importante tema.

En medio de un clima donde prevalece la sensación de inseguridad -y situados en un territorio que ha sido históricamente golpeado por diversas situaciones delictuales que, a la fecha de asunción de este gobierno, no habían tenido coto alguno-, lo cierto es que, más allá de la retórica y las narrativas donde se insistía en una supuesta mano dura y frases clichés como “delincuentes se les acabó la fiesta”, lo concreto es que la Derecha fue permisiva con toda forma de criminalidad en el Norte: Las cifras son elocuentes en particular cuando se observan las de Iquique y  Alto Hospicio.

La última sesión contó con la presencia de las máximas autoridades regionales y comunales de la región: Liderada por el Delegado Presidencial Daniel Quinteros, allí se lograron establecer de manera excepcional puntos de encuentros y acción en torno a los principales delitos de mayor connotación social, como son los homicidios, robos, narcotráfico y violencia intrafamiliar.

Este conjunto de delitos son un verdadero problema social hoy en día, que remece la tranquilidad de nuestras comunas. No podemos usar la sensación de inseguridad de nuestro pueblo como un gallito político; o estamos todos en las mismas coordenadas o las consecuencias las pagamos todos.

Sin lugar a duda, será un camino largo y de muchas decisiones difíciles, porque tanto desde el punto de vista político como desde lo técnico, se necesitarán recursos y voluntades por sobre toda diferencia, que pongan en el centro el bienestar del pueblo honesto de nuestra Región que, con mucha expectativa, clama por más protección y seguridad.

Desde los municipios, el programa de Gobierno y la voluntad política expresada nos abre una oportunidad para acoplar nuestros planes de seguridad comunal a la dinámica de las coordinaciones institucionales orientados a colaborar en la prevención del delito, las incivilidades y la detección de las situaciones de riesgo.

Lo anterior, cobra mayor relevancia luego de la última sesión del Concejo Nacional para la Seguridad Pública, iniciativa levantada por el presidente Gabriel Boric, que hace mucho más sentido en Tarapacá donde ya comenzamos a trabajar nacionalmente en un robusto plan de 33 medidas que permitan recuperar nuestros espacios públicos, proteger y acompañar a las víctimas de delito, restringir estrictamente las armas, fortalecer la seguridad en los barrios y -por supuesto- combatir decididamente el crimen organizado.

Ahora, con un claro y decidido paso al frente, se establece una nueva perspectiva en la materia, y nuestro anhelo es que los planes de acción para prevenir y perseguir los delitos lleguen a cada rincón de nuestro país y que Iquique sea una ciudad tranquila y segura. Para ello, es sumamente importante la altura de miras con la que se avance.

Los chilenos e iquiqueños hemos visto cómo, durante mucho tiempo, el uso de la inteligencia y los esfuerzos en materia de seguridad estuvieron mal enfocados: En vez de perseguir delincuentes, las herramientas disponibles se utilizaron para reprimir procesos sociales y de legítimas demandas, se persiguieron dirigentes y luchadores sociales, perdiendo muchos recursos en ello.

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