La diversidad cultural a través del folclore

Jessica Durán
Académica Carrera de Pedagogía en Educación Diferencial UDLA Sede Viña del Mar
Chile un país bendecido por una diversidad cultural asombrosa, alberga una riqueza de tradiciones
folclóricas que merecen un lugar destacado en nuestras escuelas, un tesoro que debemos
preservar y celebrar, sobre todo en un mundo cada vez más globalizado, donde es esencial que las
nuevas generaciones conozcan y aprecien las raíces culturales que dan forma a nuestra identidad
como nación.
El folclore no es solo una serie de danzas y canciones, es una expresión viva de la historia y la
identidad de una comunidad. A través de su enseñanza en las aulas podemos conectar a los
estudiantes con sus raíces culturales y ayudarles a comprender la diversidad étnica nacional e
internacional. En Chile, cada región tiene su propia riqueza folclórica, desde la cueca en el norte
hasta el baile chino en el sur. Al incorporar estas tradiciones y la de los migrantes en el plan de
estudios de cada establecimiento, estamos fomentando un sentido de pertenencia y aprecio por la
herencia cultural única de cada país.
Además, no solo enriquece la comprensión cultural de los estudiantes, sino que también
promueve la tolerancia y el respeto hacia las diferencias. Cuando los niños y jóvenes se sumergen
en las tradiciones de otros grupos étnicos, aprenden a valorar la diversidad y a convivir en armonía
con personas de diferentes orígenes, lo que es esencial en una sociedad cada vez más diversa y
multicultural, donde la empatía y el entendimiento mutuo son fundamentales.
El folclore no es estático, es una forma de expresión que evoluciona con el tiempo. Al aprender
sobre él los estudiantes pueden desarrollar habilidades creativas al tiempo que exploran nuevas
formas de interpretar y preservar estas tradiciones. La danza folclórica, por ejemplo, fomenta la
coordinación, el trabajo en equipo y la expresión artística. También a menudo inspira la creación
de música, poesía y artesanías, lo que puede abrir puertas a carreras artísticas y culturales para
aquellos que lo deseen.
Su fomento en las escuelas no debe ser solo responsabilidad de los profesores, sino un
compromiso nacional. Los gobiernos, las instituciones culturales y las comunidades deben trabajar
juntos para garantizar que nuestras tradiciones folclóricas sean transmitidas de generación en
generación, por ejemplo, creando programas educativos, la promoción de festivales culturales y la
inversión en la preservación del patrimonio folclórico.

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