Eutanasia: algunas interrogantes sobre legalizar la muerte asistida en Chile

Hace poco tiempo, el actor francés Alain Delon declaró en distintos medios de comunicación que solicitó su muerte médica asistida en Suiza -país en donde reside y en el que la eutanasia es legal-, por un problema de salud que lo aqueja tras haber sufrido dos derrames cerebrales en 2019.

En Chile es un tema que se conversa hace tiempo, teniendo periodos de mayor debate cuando se conocen públicamente algunos casos y se presentan proyectos de ley sobre la materia. Frente a las interrogantes que existen sobre este tema, la Directora de Carrera de Derecho del Campus Providencia de Universidad de Las Américas, Karina Piña, responde las siguientes consultas:

¿Qué sucede en Chile en torno al debate de la muerte asistida o eutanasia? ¿Es legal en nuestro país su aplicación?

Chile no ha estado ajeno a discutir esta temática, han sido varios los proyectos de ley, pero específicamente el año 2014 se presentó una iniciativa sobre “Muerte Digna y Cuidados Paliativos”, pensando principalmente en aquellos pacientes que están diagnosticados con alguna enfermedad terminal, como por ejemplo, el cáncer en su etapa final.  La discusión de este proyecto demoró siete años y finalmente en 2021 fue aprobado por la Cámara de Diputados, faltando solo la discusión y aprobación del Senado para que pueda ser ley de la República, la que se espera se genere durante este 2022.  Actualmente en nuestro país no tenemos ley que regule la eutanasia o muerte asistida, siendo ilegal su aplicación.

¿Cómo se visualiza la aprobación de dicho proyecto en nuestro país?

La muerte asistida es un tema sensible para muchas personas, ya que existen posiciones éticas a favor y en contra de su aplicación. En el Senado existen representantes de sectores que no están de acuerdo con la aplicación de métodos eutanásicos o cuya conceptualización les conflictúa en términos de interpretación, lo que haría difícil su aprobación. Por otro lado, la comunidad científica ha señalado que es necesario que el proyecto (que actualmente está en discusión) diferencie los temas, puesto que, al referirse a muerte digna, no se está legislando precisamente sobre la muerte médica asistida, sino sobre los cuidados paliativos.

¿Se puede comparar la sociedad europea con la nuestra?

A pesar de que social, cultural y económicamente hay muchas cosas que nos diferencian de los europeos, tenemos en común las necesidades que nos atañen como personas humanas (no jurídicas) y la lucha constante para que se nos reconozcan derechos que son esenciales para nosotros. Así como tenemos derecho a una vida digna, también tenemos derecho a morir dignamente, a no sufrir cuando por causa de una patología determinada se nos agota la vida, a que no se nos obligue a pasar los últimos días con sufrimientos físicos y psicológicos insoportables.

¿Qué es lo que se espera?

Se espera que la sociedad actúe, respete, sea piadosa y permita que las personas afectadas decidan y que los Estados apoyen esta decisión, entregando las herramientas legales para que cuando llegue el momento, se cuente con especialistas médicos que garanticen una transición sin sufrimiento a la muerte. Así lo han entendido países que actualmente han legislado sobre la eutanasia, muerte o suicidio asistido, tales como Suiza, Bélgica, Países Bajos, España, Canadá, Colombia, Luxemburgo y Nueva Zelanda.

¿Quién gana? ¿Quién pierde?

Es un dilema determinar si alguien gana o pierde con una legislación sobre la eutanasia, pero sin duda, siempre es mucho mejor regular legalmente. Se debe legislar en conciencia y con conciencia para que no queden vacíos legales o técnicos que impidan aplicar los procedimientos autorizados o se extiendan a casos en los que no se ha considerado su aplicación.  Es una decisión difícil, ya que son muchos los factores a tener presentes para legislar correctamente, se debe primeramente, conceptualizar, así como declarar el método y definir quiénes pueden acceder a una muerte asistida.

La ley debe contemplar desde qué edad una persona puede solicitarla, si tiene o no discernimiento para ello, debe establecer también, cómo dará su consentimiento, quiénes serán los expertos que los asistirán, cómo se hará en la práctica y la técnica que se utilizará, entre otros varios factores que se deben considerar. Todo esto nos permitirá seguir avanzando como sociedad consciente y respetuosa, donde no primen los dogmas de unos pocos y seamos capaces de empatizar con el que sufre, teniendo presente que este paso nos hará crecer como personas, como familia y como sociedad.

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