Emociones: Facilitadoras y obstaculizadoras del aprendizaje

¿Recuerdan cómo se sentían cuando miraban el calendario de asignaturas de la semana? Para
muchos, asociar una asignatura con una emoción era casi automático; por ejemplo,
matemáticas solían evocar aversión. Estas reacciones emocionales están arraigadas en el vínculo
que establecemos con cada clase, así como con las estrategias de enseñanza de los docentes.
El ejemplo anterior, aunque rudimentario, deja en claro que no todas las emociones son
igualmente beneficiosas para el aprendizaje. De este modo, mientras sentimientos negativos
como el miedo o la frustración pueden obstaculizar este proceso por cuanto interfieren con la
atención, la memoria y la motivación, otros como la curiosidad, la empatía y la alegría
promueven la atención, la motivación y la retención de información. Por tanto, crear un entorno
educativo que fomente emociones positivas y bienestar emocional es esencial para el éxito
académico.
En un mundo que valora y acoge las emociones en el proceso de aprendizaje, los niños se
muestran curiosos, emocionados por descubrir lo nuevo y confían en sus habilidades. Aquí, la
educación es un viaje emocionante y enriquecedor. Los padres desempeñan un papel crucial en
la creación de este mundo. Cuando motivamos a nuestros hijos y cultivamos emociones
positivas en su aprendizaje, allanamos el camino hacia un futuro lleno de éxito y autoestima.
Nuestra atención y apoyo emocional son los cimientos sobre los cuales construirán su amor por
el aprendizaje y su capacidad para superar obstáculos.
Así que, padres y madres, recordemos que no se trata solo de calificaciones o logros
académicos. Se trata de cultivar un ambiente donde emociones como la curiosidad, la alegría y
la confianza sean bienvenidas. Al hacerlo, no solo ayudamos a nuestros hijos a aprender mejor,
sino que también les proporcionamos herramientas emocionales que les servirán a lo largo de
sus vidas.

Arnaldo Canales
Director Ejecutivo
Fundación Liderazgo Chile

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