El deportista nace o se hace….

Humberto Castillo Quezada

Director Entrenador Deportivo y Educación Física

Universidad Andrés Bello

En más de una oportunidad me ha tocado participar de acaloradas conversaciones sobre esta pregunta, donde brotan argumentos que en ocasiones esgrimen a procesos fortuitos o divinos que surgen en determinados periodos de la historia de un país. Sin embargo, todo esto está muy lejos de explicar este complejo y difícil camino que puede resultar la formación de un deportista de alto rendimiento.

Para iniciar este análisis, debemos decir que el formar deportistas se asemeja a la conocida parábola del sembrador. En esta, aparece una semilla que asemeja a un niño, dotado potencialmente de un patrón genético con inimaginables talentos, entre ellos el deportivo. Sin embargo, si esta semilla cae en un ambiente no apto para su desarrollo, todo el potencial se perderá en un terreno poco fértil.

Es en esta etapa que surgen los primeros factores que condicionarán la formación de los deportistas de una nación. Entre ellos se puede mencionar: la familia, la comunidad, la escuela, la infraestructura y la importancia que le asigna la sociedad a la vida activa. Sin embargo, la más relevante de todas es contar con formadores que privilegien el desarrollo adecuado a la edad e intereses de los niños.

Formar un deportista, dependiendo de la especialidad que se trate, requiere de una preparación planificada, que en ocasiones puede durar hasta más de 20 años. Durante este proceso, diversos autores reconocen que los deportistas deben experimentar diversas etapas para alcanzar su máximo potencial, sin embargo, todos reconocen en forma genérica tres etapas, la primera  debería corresponder a un periodo de formación multilateral, es decir, donde se estructure la base de una pirámide sólida, y el foco sea la formación integral del niño, que tenga la posibilidad de practicar la máxima variedad de deportes posibles, evitando la  selectividad y la especialización temprana.

En una segunda etapa se menciona un periodo de Desarrollo,  donde el futuro deportista se integrará a un proceso formativo dando inicio del entrenamiento específico de la modalidad de  base y cuyo objetivo es el aprendizaje de la modalidad escogida por el niño que se incorpora  a un trabajo de ejercicios que permitan el desarrollo de aquellas capacidades motrices que tenga incidencia en el manejo del deporte , dando inicio a  la competencia, esta práctica se convierte en un elemento motivacional importante en el deportista en formación.

Finalmente llegamos a la etapa de Perfeccionamiento, que tiene por objeto el desarrollo del entrenamiento específico de la modalidad, este periodo cumple un rol de estabilización de las técnicas del deporte. Llevando a un continuo de desarrollo de las capacidades motrices. Con un aumento progresivo de la carga de trabajo y una actividad competitiva regular, consolidación del aprendizaje especializado.

Para responder a la pregunta inicial, de acuerdo con los argumentos esgrimidos en los párrafos anteriores, la formación de un deportista es el resultado no solo de las características genéticas del ser humano, sino también de una serie de factores que responden a esfuerzos personales, familiares y de la conciencia de todo un país en adjudicar la relevancia necesaria a este fenómeno cultural tan beneficioso llamado deporte.

 
 
%d bloggers like this: