Cambio de mando y reforma tributaria

José Navarrete Oyarce

Director Magister en Tributación

Universidad Andrés Bello

Ad portas del cambio de mando y el comienzo del gobierno del presidente
Gabriel Boric, la opinión pública posee amplias expectativas sobre la
gestión del nuevo mandatario, en base a sus promesas de campaña. Sin
embargo, no se debe olvidar que una idea o una promesa, por muy
espectacular que parezca, requiere financiamiento.

En ese sentido, se hace vital para el nuevo gobierno, promover una nueva
Reforma Tributaria, situación que ya fue prevista y anunciada durante
la campaña. En ese contexto, el objetivo de esta columna, es revisar
las propuestas tributarias del nuevo gobierno con respecto a las
últimas reformas llevadas a cabo.

En primer lugar, se debe recordar que en los últimos años se han
realizado dos profundas reformas tributarias, una de ellas el 2014 de la
mano de la presidenta Bachelet y la última, vigente a contar del 2021
promovida por el presidente Piñera. En el caso de Bachelet, lo más
relevante fue la eliminación del FUT y la incorporación del concepto
de renta atribuida. En el caso de Piñera, se volvió parcialmente a la
integración y se creó un régimen general y otro para Pyme.

Sobre la base de esto, el presidente Boric ha planteado una
desintegración total del sistema, vale decir, separar la tributación
de la empresa de la de sus socios, bajo la premisa que, con esto, se
eliminan posibilidades de evasión. Por otro lado, espera subir los
impuestos a las personas naturales en los tramos más altos. No
obstante, se indica que se pretende mantener regímenes diferenciados
para Pymes.

Respecto del impuesto de primera categoría, se indica que no habrá
aumentos de tasas ni tampoco se modificara el régimen para
inversionistas extranjeros ni se revisarán los convenios para evitar la
doble tributación internacional. Adicionalmente, se indica que se
establecerán mecanismos para que, en el sistema desintegrado, la carga
tributaria máxima sobre utilidades distribuidas, esto es, considerando
impuestos corporativos y personales conjuntamente, se ubique en torno a
la mediana de la OCDE, vale decir un 33% aproximadamente.

Por otro lado, se pretende modificar exenciones tales como a las
propiedades DFL2, Renta Presunta, Ganancias de Capital, entre otras, a
pesar que gran parte de ellas ya fueron modificadas a propósito del
financiamiento de la Pensión Garantizada Universal recientemente
aprobada.

Para finalizar, se debe tener presente que esta Reforma Tributaria es
clave para el nuevo Gobierno y probablemente la disyuntiva sea
simplificar o no simplificar el actual sistema, buscando equilibrar las
propuestas y fuentes de financiamiento, sin olvidar que cualquier
modificación en los impuestos siempre tendrá una repercusión en la
economía. Ahora bien, como opinión pública, estamos llamados a seguir
el proyecto que se enviará, esperando que haya un correcto equilibrio
entre el componente técnico de la reforma, y el aspecto político de la
misma.

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