“En materia de policías es donde hay que entrar a picar”

En su último libro, el senador por el PPD, Jaime Quintana, saca a la palestra las temáticas más álgidas en torno al crimen organizado. En esta entrevista con El Longino, el representante de La Araucanía ante la Cámara Alta cree que desde el poder legislativo pueden provenir soluciones como la creación de un Ministerio dedicado exclusivamente a la Seguridad Pública.

Hace ya semanas que el Senador Jaime Quintana Leal lanzó su último libro “Perdiendo el Control” y, por efecto de la página roja que se cuelan en los medios, el tema de las bandas de crimen organizado no pierde actualidad ni por un segundo.

En esta entrevista exclusiva con El Longino, el parlamentario y también profesor de Estado se aproxima a la discusión a partir de su propia experiencia como integrante de la Comisión de Seguridad Pública del Senado, de conversaciones con el expresidente Piñera y el actual presidente Boric, y de un increíble trabajo de revisión de informes y políticas, sumado a la realización de entrevistas a miembros en retiro de ambas policías y a personas que a diario se enfrentan a las peores caras de la proliferación de la delincuencia y del narcotráfico en el país.

¿Cómo, diría, le ha ido a su libro “Perdiendo el Control”?

– Le ha ido muy bien y yo creo que, principalmente, por dos razones. La primera es que en términos de la representación política hay poco material y, en segundo término, porque el mismo tema de la seguridad está muy poco estudiado comparativamente a otras materias.

¿De qué premisa parte para escribir este libro sobre el estado de la delincuencia y la criminalidad en Chile?

– Como país nos ha costado mucho zafar de una discusión que nos tiene atrapados, especialmente en los medios de comunicación, respecto del populismo penal de la Derecha que de vez en cuando empieza a plantear materias como subir las penas frente a delitos o definir si un delito equis es terrorista o no es terrorista ya que son materias que corresponde a la justicia rotularlas.

Pero, por el otro lado, está el problema que existen sectores de Izquierda preferirían no tener que entrar a regular ni legislar estas materias.

Esta dicotomía nos paraliza en la práctica, porque nos impide ver los temas de fondo.

¿Nos puede dar un ejemplo de estas prácticas inútiles?

– Pasar dos, tres, cuatro días discutiendo si el gobierno debe querellarse sobre los dichos de Héctor Llaitul (líder de la CAM) o no.

¿Y por qué considera estéril esa discusión?

– Por supuesto que las amenazas están tipificadas en la ley vigente y el Ministerio Público o Fiscalía puede actuar de oficio, además que, si el asunto es aplicar la Ley de seguridad del Interior del Estado, existen algunas ya en curso que simplemente se pueden reagrupar.

Mi punto es que, más que volcar la energía en perseguir amenazas, cuando en realidad tenemos un crimen organizado que va aumentando, cuando tenemos una situación de narcotráfico desatada en el Norte y todo el país, yo creo que tenemos que abocarnos a esas materias de seguridad más que a amenazas que se pueden también perseguir.

Podemos esperar iniciativas desde el propio Senado de la República en esa línea, porque todo lo anterior termina simplemente llenando titulares y hojas de diario.

– Bueno, ese es el gran problema que tiene hoy la política en Chile, que nos quedamos mucho en el “titular”, profundizando muy poco en las soluciones, aunque nosotros junto al Senador José Miguel Insulza hemos discutido este asunto en la Comisión de Seguridad que yo integro y él preside.

Albergamos muchas esperanzas sobre el proyecto que está en plena discusión sobre la creación del Ministerio de Seguridad Pública porque el ministerio del Interior, tal como lo conocemos hoy, está en serias dificultades para liderar un trabajo preventivo, a ejercer un control civil sobre ambas policías, porque es una cartera que tiene muchos frentes que atender y, por ello, pensar en un ministerio con foco exclusivo en la Seguridad podría contribuir a detener lo que en el libro titulo como “Perdiendo el Control” (en gerundio), porque no se trata de un hecho aislado sino de un proceso que puede terminar con el control totalmente extraviado.

¿Está todo perdido?

– No, yo me resisto a pensar de esa manera. Creo que aquí hay mucho por hacer y lo expongo en mi libro, agrupando seis temas que estimo son cruciales y que dan pie a igual número de capítulos.

¿Cuáles serían esas temáticas?

– Primero, el Populismo Penal al que ya me refería al inicio y que tiene una mira de autocrítica respecto de lo que ocurre en el Congreso y desde donde se ofrecen soluciones que no son tales sino básicamente titulares de prensa y pongo de ejemplo el tema de la Usurpación de tierras, donde también hago referencia al pueblo mapuche.

Un segundo capítulo, tal vez el más extenso de todos y de mucha relevancia, es el de policías porque ahí –por así decirlo- es donde más hay que “entrar a picar” o hacer transformaciones. Más que refundarlas se deben reformularlas, ya que ellas se mueven hoy por Reglamentos y que en conllevan una acumulación casi obsesiva de estadística que, muchas veces, resulta inconducente y que demanda al menos a un 60% del personal abocado a estas tareas, realizando labores administrativas… ¡eso hay que cambiarlo urgentemente!

¿Y los capítulos restantes?

–El tercer capítulo tiene que ver con la ciberseguridad y que no hemos logrado salir de la Hoja de Ruta que dejó el segundo gobierno de la presidenta Bachelet. El cuarto capítulo, el más complejo quizás de todos, es lo que ocurre con dos productos de importación y exportación como son la droga y el tráfico de armas.

Antes, Chile se utilizaba como un mercado de “paso”, pero actualmente se ha convertido en “destino”; solo nos gana Estados Unidos en consumo de cocaína lo que habla que debemos volver al concepto de una policía preventiva.

El quinto capítulo habla de la institucionalidad o gobernanza, que ya lo indiqué y el sexto es más contingente porque analizo las propuestas en Seguridad que hicieron tanto el presidente Gabriel Boric como el candidato José Antonio Kast.

En lo personal me llamó la atención que usted denuncia que habría unidades policiales completas “capturadas” por el narco y la delincuencia.

–Esa información sale de conversar con personal que ha estado muy cerca del fenómeno; que conocen su dinámica y modus operandi. Por cierto, que es más temida y respetada la PDI, por supuesto y es la que más incautaciones ha hecho y no estoy señalando nada nuevo con esto.

Sin embargo, también hay unidades policiales que están siendo tomadas y no podría explicarse el nivel de este nivel de criminalidad si no hay “algún” grado de colaboración.

No digo que sea masivo, pero cuando uno se da el trabajo de analizar las bajas que han ocurrido en Carabineros salen a luz estos datos.

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