Las reglas de la vida longeva de la Reina

Si hubiese que resumirlo en una frase se puede decir que la desaparecida monarca siempre se cuidó de los excesos, el cigarrillo y nunca comía carbohidratos por la noche.

Tras la publicación de ‘Larga vida a la Reina: 23 reglas para vivir como la monarca más longeva de Gran Bretaña’ por parte de Kozlowski y las entrevistas dadas en diferentes medios por Darren McGrady, el que fuera su chef personal, ahora conocemos algunos de los hábitos de Isabel II que pueden ser la respuesta a los que han sido 96 años de bienestar físico.

SIN EXCESOS: En lo referente a la comida, McGrady manifestó que Isabel II no seguía una dieta en sí misma, aunque su alimentación sí se basaba principalmente en pescado, frutas y verduras de temporada. Según ella misma había confesado “su secreto” estaba en comer con moderación y nunca excederse en las cantidades.

Los carbohidratos y los alimentos con almidón –afirmó McGrady– solían estar fuera de su dieta y prefería platos sencillos, como podía ser pollo con ensalada o pescado con espinacas cocidas, sobre todo en la noche.

Según Kozlowski, esta preferencia por las comidas sencillas también se debía al racionamiento vivido durante la Segunda Guerra Mundial, pues «durante un prolongado periodo en Gran Bretaña era casi antipatriótico ser demasiado entusiasta con la comida», dijo el experto en monarquías.

El cocinero también explicó que la Reina desayunaba dos veces: «En el primero se toma una taza de té Earl Grey, con poca leche y azúcar, acompañada por unas galletas, para después pasar a degustar un tipo especial de “sardina”, en cualquiera de sus variantes». A veces los tomaba también en la cena, revueltos con la ensalada.

Lo que sin duda era sagrado para la fallecida Reina era la hora del té. «No hay día que se la salte», aseguró McGrady. Este lo tomaba junto con sándwiches y bollos, y con una pequeña porción de pastel. «Como suelen aconsejar los dietistas, solo comía dulces de manera ocasional», apunta Kozlowski en su libro.

EJERCICIO SUAVE: Su ex secretario de prensa, Dickie Arbiter, declaró en la BBC que la Reina montaba a caballo una o dos veces por semana y caminaba durante el día. Y es que Isabel II siempre fue una persona muy activa y que le gustaba disfrutar del campo y de la naturaleza.

«Si no tiene tiempo para sacar a pasear a los perros por la mañana, lo hace por la tarde», indicó Arbiter. Además, «no se pasa el día sentada en un escritorio. Durante una ceremonia de investidura permanece de pie hasta 90 minutos».

La monarca también intentaba dormir bien y, sobre todo, tener una rutina diaria de sueño. Así lo compartió Arbiter: «Duerme unas siete horas cada noche y se despierta todos los días a las 7.30 de la mañana».

La constancia y la regularidad del sueño son muy importantes, porque cuando el cuerpo mantiene un horario predecible funciona con mayor eficiencia. «La regla de oro es mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana o durante las vacaciones», apunta Jana Fernández, consultora de bienestar y descanso.

POCO SOL: No es casualidad que su lugar de vacaciones estuviera lejos de la Escocia tropical, en el castillo de Balmoral, y que habitualmente completara su atuendo con un elegante sombrero, ya que Isabel II prefería estar alejada del sol. Así lo confirmó Kozlowski, quien además aseguró que no usaba apenas maquillaje.

Exponerse poco al sol y utilizar poco maquillaje son dos hábitos que ayudan a cuidar mucho la piel y que esta se mantenga joven. Ya lo dijo la dermatóloga Natalia Jiménez: «Tomar el sol envejece más que nuestra genética».

NADA DE TABACO: Arbiter también confesó que la Reina «nunca fumó ni sintió la tentación de hacerlo». A diferencia de lo que vivió a su alrededor cuando era joven. Su padre, Jorge VI, era un fumador empedernido y murió de cáncer de pulmón a causa de ello.

Tan solo en nuestro país, el tabaco mata a 54.000 personas al año, según un estudio publicado por Revista Española de Cardiología (REC). Por lo que este hábito juega totalmente en contra de la salud y la longevidad.

ACTIVIDAD MENTAL: En la serie ‘The Crown’ podíamos ver que la Reina pasaba muchas horas diarias leyendo la actualidad y estudiando documentos para poder charlar con los primeros ministros durante las sesiones informativas en el Palacio de Buckingham. De esta forma podía serles de ayuda con temas políticos o asuntos constitucionales de los que no estaban al tanto.

Además, «recibe documentos gubernamentales de países de todo el mundo; lee y escribe su correspondencia; se prepara para audiencias y conversa con todo tipo de gente», señaló Arbiter.

El estrés es otro aspecto que puede quitarnos años de vida, pero que los más cercanos a la Reina no piensan que padeciera. «No creo que la reina lo sufra. Puede enfadarse si algo sale mal, pero como la mayoría de las veces no depende de ella, no tiene sentido estresarse», opinaba su ex secretario de prensa. Por otra parte, consideró que su capacidad de adaptación le permitió dejar esto a un lado y ser capaz de reinar durante 70 años.

HÁBITOS POLÉMICOS:

En ‘The Crown’ también se mostraba a una monarca que siempre controlaba mucho sus emociones y era más racional que emocional. «Proviene de una cultura de la dignidad, donde todos se hacían responsables de sus propias emociones», reflejó Kozlowski en su libro, a lo que atribuía su fortaleza mental.

Kozlowski y McGradi sostienen que Isabel II incluía el alcohol en su dieta diaria: un combinado de ginebra con Dubonnet antes del almuerzo, tal y como hacía la Reina Madre, que es una bebida a base de vino que se sirve con una rodaja de limón y mucho hielo.

Un Martini seco para acompañar sus comidas, junto con una copa de vino para finalizarla, y una copa de champán antes de acostarse, eran otras de las bebidas que McGradi asegura que la reina tomaba de forma diaria pero siempre solo una unidad.

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