Primer Buzo Iquiqueño en bajar a la Esmeralda en 1979

Nacido y criado en Iquique, un 27 de mayo de 1954, Eduardo Francisco Matus Olivares, a los 25 años de edad, fue el primer buzo iquiqueño en sumergirse en las aguas de  la rada de Iquique y recorrer la gloriosa corbeta Esmeralda, mas de 25 veces, en marzo de 1979, para el Centenario del Combate Naval.  Su madre, Odulia Olivares Sarmiento, fue profesora en la pampa e Iquique y su padre, José Tomás Matus Martínez,  Director de Obras Municipales por décadas, durante  la alcaldía de don Jorge Soria Quiroga y fue distinguido como Hijo Ilustre de Iquique el año 2016. Eduardo Matus, egresó de Técnico en Acuicultura del Instituto del Mar Carlos Condell.

“Aprendí a nadar y a bucear desde muy chico. Después buceaba por deporte y participaba en muchas competencias. Y nuestro padre, José Matus, nos alentaba para disfrutar del mar y sus playas. Así, de adulto, pero muy joven, me transformé en buzo profesional”, recuerda.

  “ Conocer  la gloriosa corbeta Esmeralda, sumergida a mas de 40 metros, ha sido la experiencia más significativa en mi vida como iquiqueño y  buzo profesional con más de cuatro mil inmersiones en el largo mar chileno y   ser el único iquiqueño que integró la expedición fílmica del Centenario del combate naval”, recuerda emocionado ese histórico momento.

Fue el Dr. Alfredo Cea, director el Centro de Investigaciones Submarinas, de la Universidad Católica del Norte de Coquimbo, quien me invitó a participar en tan magno evento, desafío que  acepté de inmediato.

Bucear en las profundidades del mar iquiqueño, en 1979, la hizo con la seguridad que le daba la estrecha relación con el océano desde niño; de haber buceado como actividad recreativa, deportiva y después de forma profesional. Pero ese día, su corazón latía más fuerte, y el temblor de su cuerpo actuaba como una aureola en el contacto con las aguas de la rada iquiqueña.  “Estaba muy emocionado. No podía creer que fuera convocado para esa misión y que justo en ese instante, se estuviera concretando”, recuerda hoy. Pero no fue solo una vez; sino que cerca de 25 veces la que recorrió la vieja Corbeta.

Tengo una valiosa y única  medalla que me dio la Armada de Chile por ser uno de los buzos que por primera vez llegaban a la Esmeralda. El galardón está confeccionado con un trozo de la Corbeta.”

Desde el 12 al 24 de marzo de 1979 se realizaron las grabaciones para el documental. “Hacíamos dos inmersiones diarias, la primera en las mañanas por 25 minutos de fondo y 6 min. de descompresión a tres metros; la segunda en la tarde por 15 min. fondo y los seis min. de descompresión”. No cabe duda de que se requería de una gran preparación para realizar estas maniobras submarinas, todas a mas de 40 metros de profundidad.

El material fílmico logrado en la expedición submarina fue abundante pero por una cuestión de costo sólo fue editado un cortometraje de 25 minutos, el que fue exhibido al país en Octubre de 1979 con el nombre «Reencuentro con la Esmeralda, la expedición»

La histórica expedición fue delegada al Centro de Investigaciones Submarinas de Coquimbo, liderado por el médico, investigador y buzo, Alfredo Cea, junto a Pedro Jarpa, Patricio González y Sergio Becerra. Por el Distrito Naval Norte, estaban el suboficial Guillermo Henning y el cabo Víctor Gálvez. En el equipo también se encontraba el buzo profesional, en esa época de 25 años, Eduardo Matus Olivares, quien había trabajado con Cea en Coquimbo y fue invitado a sumarse a la expedición.

El día 24 de marzo de 1979, hicieron la última inmersión a modo de despedida. Los buzos tuvieron la libertad individual para recorrer la sumergida corbeta, Matus comenta: “ justo en este buceo encontramos una visibilidad total y pudimos apreciar la mancarrona en toda su dimension, como un real patrimonio cultural  sumergido, lo que no ocurrió en ninguno de los buceos anteriores. Tuvimos una impresionante y sorprendente visibilidad”. Recordemos que las profundidades de las aguas son cada vez menos clara, a lo que se suma, la gran cantidad de sedimentos que hay en nuestro mar.

Además ocurrió otro inexplicable acontecimiento ese ultimo día de la expedición, “Fue cuando rescatamos la baranda de La Esmeralda y la teníamos ya en la cubierta de la Papudo, se nos presentó un fenómeno luminoso sobre el horizonte; primero como una gran bola que de a poco se fue transformando en dos líneas horizontales perfectamente paralelas. Todos los que estábamos en cubierta fuimos testigos de ese asombroso hecho… recuerdo que alguien de la tripulación absorto gritó «El capitán Pratt vino a llevarse su baranda».

Soy iquiqueño y sé como son los desfiles y el espíritu del 21 de mayo, pero estar ahí, tocarla y sentirla, es algo único”. Eduardo Matus recorrió toda la nave: “Se midió la eslora y manga, la idea fue hacer una réplica de cómo estaba en el fondo marino. Pero también midieron las zonas donde recibió los espolonazos del Huáscar y los daños hechos por los cañonazos”. No solo se hizo un registro Audiovisual, sino que además se recuperaron valiosas piezas de la Esmeralda, las que hoy se exhiben en el Museo Naval de Iquique. Matus destaca que “en el recorrido se pudo ver los mástiles, por ejemplo que el timón tenía un sistema que cuando navegaba a vela, se subía la hélice que impulsaban las calderas.

Pero lo más emotivo fue encontrar la plataforma y la baranda donde Prat arengó a sus marinos el 21 de mayo de 1879, la cual fue llevada al Museo Naval ”. Entre otros objetos rescatados, recuerda la toldilla que hoy se encuentra en el Museo Naval de Iquique, así como la placa de la nave histórica. Matus cree que la nave debe seguir en el fondo marino y siempre se debe recordar y valorar el sacrificio de Prat y su tripulación.

  El documental lo pueden ver todos por internet en el siguiente sitio:

http://archivofilmico.uc.cl/archivo/reencuentro-con-la-esmeralda-la-expedicion/

Por todo lo vivido durante y después de la inolvidable experiencia que fue sentir la historia atravesando su gélido cuerpo y ver los destellos de una  vieja pero viva corbeta, Eduardo escribió un hermoso poema:

REENCUENTRO

                                                           (Francisco Matus Olivares)

La emoción invade mi cuerpo

Y mi sangre se torna oceánica

He comenzado a evolucionar

Y en la medida que avanzo

Penetro en mi alma.

Voy buscando la historia

Que desde pequeño he escuchado

Mis ojos ya son testigos

Hela allí posada

Evidencia del tiempo

Por mi ego reconquistada

Ya son mis manos que acarician

Metales y maderos carcomidos.

Silencios invadidos por cantos lejanos

Que son gritos y dolor detenidos

Suspendidos en la ingravidez

Al igual que mi cuerpo y mi mente.

Gritos que traen a mi alma

Palpitaciones nativas

Yo nací en esta geografía

Y quizás estuve en este tiempo pasado

Hoy mis ojos derraman lágrimas saladas

Y brotan de mis sienes energías sagradas.

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