ONU llama a luchar con la Pérdida y Desperdicio de Alimentos

De 10 hogares chilenos, 9 reconocen que en su familia se botan a la basura alimentos en
buen estado. Esa cifra equivale a más de 1,6 millones de toneladas que podrían
entregarse -de manera oportuna- a causas sociales o sectores más desfavorecidos.
Como cada 29 de septiembre, este viernes todos los países miembros de Naciones Unidas
conmemoraron el Día Internacional Contra la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos y cuyo
objetivo es hacer conciencia en las personas y las comunidades sobre el grave problema global de
la pérdida y el desperdicio de productos alimenticios. También es una forma de promover acciones
para reducir este flagelo que, paradojalmente, se da en paralelo a fenómenos de hambre y
desnutrición en muchas partes de América latina, Asia y Africa: De acuerdo a los cálculos
internacionales, en el mundo hoy se desperdicia el 17% de los alimentos mientras que 700
millones de personas sufren de hambruna
 El tema de la celebración de 2023 fue “Reducir la pérdida y el desperdicio alimentario: actuar
para transformar los sistemas alimentarios”, como un llamado a los sectores público y privado
para establecer prioridades y innovar en la reducción reducir de pérdidas y el desperdicio de
alimentos, promoviendo por esa vía sistemas alimentarios más sostenibles: Producir comida que
no va a consumirse supone emisiones innecesarias de CO2 que contribuyen al calentamiento
global y cambio climático.
EL CASO CHILENO
Cabe destacar que en el marco del Día Internacional contra la Pérdida y el Desperdicio de
Alimentos, se dieron también a conocer los resultados del primer estudio Ipsos y Maggi sobre
desperdicios alimenticios en los hogares chilenos, enfocado en conocer el comportamiento de los
consumidores en esta materia.
El informe fue realizado durante agosto a 600 hombres y mujeres mayores de edad residentes en
el país, revelando que existe conciencia de que el desperdicio domiciliario de comida es un gran
problema a nivel nacional (72%) y que les molesta mucho hacerlo (91%). Sin embargo, cuando se
les pregunta directamente por sus propios hogares, el 92% declara que sí desperdicia; Utilizando
otra escala comparativa, los números señalan que de 10 hogares chilenos, 9 desperdicia
alimentos.
El fenómeno esa interesante de analizar porque en la actualidad ahorrar o reutilizar comida es
mucho más sencillo que antes, partiendo por el hecho que la tecnología y el transporte son
herramientas mucho más masificadas que antaño. Por ejemplo, hoy existen aplicaciones (App)
para los teléfonos móviles que ayudan a poner en contacto a los vecinos con las empresas que
comparten sus excedentes y que van desde verduras, frutas hasta todo tipo de lácteos y por
supuesto productos de pastelería aún en fecha de consumo. También existen plataformas, casi en
su totalidad gratuitas, donde se puede donar comida a bancos de alimentos, comedores sociales y
refugios de ayuda social.
Tanto Naciones Unidas como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) en esta fecha, además, nos recuerdan que las personas, con pequeñas acciones
individuales, tienen el potencial de lograr un gran impacto colectivo en la reducción del
desperdicio de alimentos.
Estas mismas organizaciones internacionales son las encargadas de liderar la promoción de nuevos
hábitos alimentarios y de reciclaje “social”, haciendo un llamado a aportar desde el hogar con
acciones sencillas como cerciorarse de contar con un refrigerador adecuado para la mantención de

los alimentos, así como escribir una lista antes de comprar y de esa manera evitar decisiones
impulsivas o adquirir más de los necesario.
Cabe destacar, asimismo, que cuando se aprovechan ofertas de productos perecibles rebajados –
como frutas, verduras y ensaladas- es recomendable comprar menos alimentos frescos con más
frecuencia a fin de evitar el desperdicio de comida en casa.
Con todo, se ha detectado que la confusión sobre las fechas de consumo preferente y
caducidad es una de las principales causas de desperdicio de alimentos en las familias: La idea es
mantenerse informado sobre este punto, ya que los alimentos siguen siendo aptos pasada la
“fecha de consumo preferente”, en tanto la “fecha de caducidad” alerta cuándo ya no es seguro
consumirlos.
Conservar y utilizar por más tiempo los restos de comida es otra forma eficaz de impedir el
desperdicio de alimentos. Ejemplos de ello son añadir pan añejo a una ensalada o una sopa,
transformar una fruta demasiado madura en un postre o un batido, utilizar las sobras pequeñas
del pollo para hacer un sándwich requieren poco esfuerzo, pero marcan la diferencia a largo plazo.