“Estos 50 años deben llevarnos a una profunda reflexión de todos los sectores”

Alberto Martínez, rector de la Universidad Arturo Prat entregó su visión a El Longino sobre los
impactos del golpe militar y la dictadura en la educación superior nacional y local, donde
algunos alumnos y académicos, perdieron la vida o la libertad tras el Golpe de Estado de 1973.
“Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la Democracia y el respeto irrestricto a los Derechos
Humanos”, sostuvo. Y añadió que, en la Región de Tarapacá muchos vieron truncados sus
sueños de la educación superior y “algunas de esas víctimas también han pertenecido y
pertenecen actualmente a nuestra comunidad universitaria”, resaltó.
Isabel Frías
Periodista U.C.
Recientemente, las rectoras y rectores del Consorcio de Universidades del Estado de Chile
(CUECH), estuvieron en Santiago junto al Presidente de la República, Gabriel Boric Font, en un acto
de memoria y reflexión, iniciando como instituciones académicas las actividades de
conmemoración de los 50 años del Golpe Militar de 1973, bajo el lema “Memoria, Democracia,
Educación y Futuro”.
De forma paralela, en la Universidad Arturo Prat (UNAP) hace algunas semanas comenzaron
oficialmente las actividades de conmemoración y reflexión sobre el tránsito del país en este medio
siglo, aportando a la memoria y difusión sobre los impactos que dejó el golpe de Estado de 1973 y
la dictadura en la historia de la nación.
Así lo explicó el rector de la UNAP, Alberto Martínez Quezada a el diario El Longino: “Como
institución del Estado, tenemos el compromiso de promover el respeto absoluto a los valores
esenciales: la democracia y los derechos humanos”, dijo.
Asimismo, añadió que “estamos ciertos que es una fecha que todavía nos divide, en un tema que
no logramos encontrarnos. Es por ello que, como universidades del Estado, tenemos la convicción
de que nuestro país debe reflexionar sobre su historia, para poder construir un futuro. Y esa es la
razón por la cual las casas de estudios superiores del CUECH, generamos estas instancias de
reflexión y diálogo al interior de nuestras comunidades universitarias, extendiéndolas hacia los
territorios en cada región”, afirmó el rector.
HOMENAJE Y MEMORIA
Más adelante, el académico y máxima autoridad de la UNAP enfatizó que, durante los próximos
meses y con diversas actividades, las 18 instituciones estatales del país seguirán rindiendo un
homenaje a las más de 240 víctimas de las universidades, entre académicas, académicos,
funcionarias, funcionarios y estudiantes, quienes fueron ejecutadas, ejecutados, desaparecidas y
desaparecidos en Chile durante la dictadura.
“Así también, rendiremos homenaje y memoria a las 3 mil 227 víctimas, muertas y detenidas
desaparecidas que hubo en todo nuestro país. Un homenaje y nuestra memoria, a todas y todos
quienes a lo largo del territorio nacional y acá en la Región de Tarapacá, fueron víctimas de
lacerantes violaciones a los Derechos Humanos, así como muchas y muchos que vieron truncados
sus sueños de la educación superior. Algunas de esas víctimas también han pertenecido y
pertenecen actualmente a nuestra comunidad universitaria”, expresó Alberto Martínez.

VICTIMAS LOCALES DE LOS 70 Y LOS 80
“En particular en nuestra joven Universidad, desde nuestro nacimiento en 1985, tuvimos episodios
de persecuciones y expulsiones de jóvenes quienes se formaban para forjarse un futuro mejor,
que les permitiera la movilidad social a su grupo familiar. Con esas y esos jóvenes, nuestra
Universidad tiene una deuda histórica. Y es por eso que estamos trabajando para generar un acto
simbólico, enmarcado en la conmemoración de los 50 años golpe militar, que reconozca y ponga
de manifiesto aquellos tristes y violentos episodios, para nunca más puedan volver a suceder en
nuestras instituciones”, señaló.
Se refirió al hallazgo de la fosa clandestina en el Cementerio de Pisagua, ocurrido en junio de 1990,
lugar donde los prisioneros de la dictadura militar fueron fusilados y arrojados en una fosa común
en el área norponiente de ese lugar.
“Entre las víctimas de esa barbarie también hubo uno de nuestros docentes, cuando éramos
Universidad de Chile: el profesor Humberto Lizardi Flores, cuyo nombre está grabado en el
principal salón del edificio de Rectoría, por decisión adoptada junto al Equipo Directivo de esta
Universidad, durante nuestra actual gestión, homenajeándolo a él y a todas las víctimas de la
crueldad y la barbarie”, afirmó Alberto Martínez.
El rector de la UNAP, además mencionó que, en el actual Plan Estratégico de esa Institución,
incluyeron dentro de la Misión Institucional, el respeto a los Derechos Humanos; lo que, dijo, es
una prueba del compromiso con ese derecho universal inherente a toda persona, sin distinción de
nacionalidad, género, origen étnico o nacional, color, religión, idioma o cualquier otra condición.
IMPACTOS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
“También es momento para recordar que, con la reforma de 1981, se modificó todo el sistema de
educación superior en nuestro país, fraccionando a robustas universidades públicas como la
Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado, dando paso a la creación de instituciones
regionales precarizadas, con exiguos presupuestos, quedando a la suerte de las leyes del mercado
y un total abandono del Estado. Esta es una situación que, hasta el día de hoy, tiene instalado un
modelo en que las instituciones públicas deben luchar por acceder a financiamientos que
permitan cumplir el rol que toda universidad pública debe desarrollar”, explicó.
Destacó que, pese a todo aquello, las comunidades universitarias permanecieron estoicas, gracias
a su resiliencia, para cumplir su rol con excelencia, calidad, pluralidad, diversidad e inclusión,
formando profesionales de excelencia para el país. Además, generando, preservando y
difundiendo conocimiento, vinculándonos con el medio, aportando de manera significativa —y
muy valorada por la comunidad—, a las artes, la cultura, el patrimonio, el deporte y el desarrollo
integral de nuestra sociedad.
NUNCA MÁS
“Memoria, Democracia, Educación y Futuro. Ese es el lema de las actividades de conmemoración
de las Universidades del Estado. Y estos 50 años deben llevarnos a una profunda reflexión de
todos los sectores. Debemos serenamente reflexionar sobre la historia para poder construir un
futuro. Reafirmamos nuestro compromiso con la democracia y el respeto irrestricto a los derechos
humanos, como consensos y mínimos civilizatorios, fundamentales para decir NUNCA MÁS. Nunca
más la muerte, la desaparición, la tortura, las violaciones a los derechos humanos y todos los
lamentables sucesos ocurridos, que la razón no logra entender y que, sin embargo, ocurrieron en
nuestro país”, aseguró el rector Martínez.

Precisó que los actos de memoria y reflexión que la UNAP seguirá realizando, significan el
compromiso con el pasado, la justicia, la verdad, el respeto irrestricto por los derechos humanos,
la reparación y la no repetición.
Al cierre, el rector Martínez indicó a El Longino que, “para seguir construyendo y mejorando Chile,
sin olvidar estos 50 años, debemos seguir trabajando más unidas y unidos por nuestro presente y
futuro, siempre en resguardo de la Democracia y los Derechos Humanos, a través de nuestro
quehacer como Universidad: preparar a nuestras y nuestros estudiantes y profesionales,
forjadores de un mañana mejor”, terminó diciendo el rector de la UNAP.