Cómo mantener la vida social “sin tomar alcohol”

Es muy complejo asistir a celebraciones cuando se debe mantener una rutina analcohólica. Porque el psiquismo humano está lleno de laberintos, ahora se puede gracias al aporte de disciplinas tan diversas como la medicina, el yoga, la literatura y recetas archiprobadas de éxito.

Isabel Frías

Periodista U.C.

Tal como se lee, para poder mantener un régimen analcohólico es preciso hacerse de manera previa “una idea” o una especie de diálogo o pauta mental para que se facilite el cumplimiento de una voluntad o de un objetivo de este tipo tan centrado en la (débil) voluntad.

En los hechos, no tomar trago ni bebidas con grado alcohólico es una tarea bastante poco amigable.

Ello, porque la vida social ahora está plagada tanto de celebraciones como de excusas para compartir una conversación levantando un vaso en la mano, dado que “echar humo” está definitivamente fuera de moda y del buen estándar.

Mientras, el yoga entrega su receta infalible como es respirar ya que este proceso facilita la distención interna haciendo respiraciones profundas, rítmicas y pausadas, contando hasta 10. El tiempo necesario para grabarse la mente con el propósito que se desee concretar.

SABER DE ANTEMANO

La fórmula siguiente es planificar todo con tiempo y ojalá lujo de detalles: Una vez que se llegue al evento o celebración, no hay que entrar a improvisar y saber qué se pedirá desde antemano, sea un té caliente o frío, una bebida carbonatada, jugo o zumo de frutas, agua con fruta entera o cualquier otro bebestible.

Tanto mejor si cada persona lleva de regalo la infusión que se desea beber.

Si la persona no desea socializar su nuevo estilo de vida (o, por el contrario, si lo desea compartir), de igual modo tendrá que darle opciones al anfitrión para no llamar la atención y ser motivo de comentarios sobre algo que se considera de carácter “privado”.

Ahora, si es complejo mantenerse sin beber alcohol por motivos médicos o de dieta, muchísimo más complejo resulta asistir a ciertas reuniones sociales cuando se ha dejado de beber por adicción.

La psiquiatría incluso propone el siguiente ejercicio: En la fiesta o encuentro, prestar atención a cómo se comportan las personas han consumido más alcohol que el resto, sacando conclusiones para la vida personal a modo de un “espejo”.

Y si beber es muy calórico (aporta calorías y ningún nutriente) desde la medicina se ha establecido que quienes beben en exceso tienen otros problemas de base como son depresión y la ansiedad; incluso el estrés o exceso de presiones y un mal manejo de las emociones negativas: El alcohol en éstas opera como una farmacia, un tratamiento para sentir menos incomodidad o displacer.

SECRETO DE PELÍCULA

Una bebida analcohólicaes la que no supera un grado alcohólico volumétrico adquirido del 1,2% vol., como las bebidas refrescantes de extractos, de zumos de fruta, carbonatadas, aromatizadas ó aguas saborizadas, etc.

Existe un amplio abanico de estas bebidas en el mercado y hay fenómenos que son bastante inexplicables como el llamado fenómeno Coca-Cola, porque incluso donde no han llegado algunos avances tecnológicos como por ejemplo el teléfono, sí está presente la Coca-Cola que debe tener el sistema de distribución más exitoso del mundo. 

Lo cierto es que, en esta época invernal, es más fácil solicitar un té o infusión como acompañamiento de cualquier comida; durante el verano las tentaciones de una cerveza helada se pueden contrarrestar con el secreto de las estrellas de Hollywood: Agua tónica con rodaja de lima y gotas de “amargo de angostura”.

De acuerdo a todos los expertos, esta última es la receta infalible y lo más parecido al efecto “en boca” que produce el alcohol sin las externalidad ni riesgos de esas calorías que comúnmente llamamos… tragos.

MICHELADA SIN ALCOHOL

Ingredientes: 1 tercio o lata de cerveza sin alcohol muy fría, el zumo de una lima, Tabasco, salsa Worcestershire, Jugo Maggi, zumo de tomate (opcional), sal (según gusto y salud), hielo.

Elaboración: Los ingredientes de la michelada varían enormemente entre países, aunque la versión más extendida consiste en verter un tercio de cerveza sobre un vaso con hielo, añadir el zumo de una lima, sal, y diferentes salsas al gusto.

Lo habitual es echar unas gotas de Tabasco, salsa Worcestershire y Jugo Maggi. Hay quien añade, además, un poco de zumo de tomate o Clamato. Si se quiere más picante se puede añadir además un poco de chile en polvo. La michelada enmascara la falta de sabor habitual de la cerveza sin alcohol y es una gran forma de animar la fiesta a quién no pueda o no quiera beber.

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