Atacar a las bandas criminales siguiendo la “ruta del dinero”

Desde 2021 a la fecha, las investigaciones especializadas han logrado incautar más de 18 mil millones de pesos en diferentes bienes y activos. Estas cifras apuntan a la efectividad de esta particular estrategia de la PDI para desestabilizar la estructura económica de los grupos criminales y que –todo indica– que es urgente profundizar.

Isabel Frías

Periodista U.C.


La tesis está “archiprobada” y resulta insólito que Chile no invierta más recursos en seguir más investigaciones apegada a la arista de los impuestos, las empresas de fachada y el lavado de activos o patrimonio, dinero y cuentas bancarias incluidas.

Todo indica que una “razzia” o redada del Servicio de Impuestos Internos sería mucho más efectiva para atacar a las bandas criminales de los Gallardo (Argentina), el Golfo (Colombia), Jalisco Nueva Generación (México), cartel de Juárez (México) o el Tren de Aragua (Venezuela), todas bandas especializadas en delitos de diverso tipo, pero operando de manera simultánea en Chile y el resto de América Latina.

“El desafío es robustecer nuestra estrategia” afirma el subprefecto Johny Fica, jefe de la Brigada Investigadora de Lavado de Activos Metropolitana (Brilac), de cara a los nuevos escenarios que han detectado en coordinación con otras áreas especializadas, desde donde se persiguen los “delitos base” cuyas ganancias ilícitas son las que se busca ocultar por parte del crimen organizado.

Acá la máxima es universal: Las policías especializadas no están para registrar records de detenciones sino para lograr reducir los delitos que se cometen, que alteran el orden establecido y la paz ciudadana.

Según ha informado este mes, la Brigada de Lavado de Activos (Brilac) ha trabajado sobre 674 casos (sumatoria de las órdenes de investigar e instrucciones particulares emitidas por el Ministerio Público) y desarticulado 6 organizaciones y 8 bandas criminales.

Durante este mismo período las investigaciones han logrado incautar $18.322.061.872 entre activos fijos; bienes inmuebles; dinero y valores; embarcaciones; metales; monedas virtuales; tabaco y otros activos (ver gráficas).

“Con las nuevas tecnologías se ha detectado que los sujetos están lavando dinero en plataformas que son digitales, ya ni siquiera utilizan el sistema bancario, utilizan cuentas alternativas, plataformas de inversión que no tienen representación en Chile, monedas y billeteras virtuales” señala el subprefecto Fica.

ESTRATEGIA EFICAZ

El profesional explica que las investigaciones de la unidad que dirige han permitido detectar modalidades que representan innovaciones respecto de las tradicionales, entre las cuales se encuentra el “Hawala Black Exchange”, una forma mejorada y optimizada de un método de transferencia informal de fondos generalmente utilizado en el ámbito internacional.

Se trata de una estructura compleja, estratificada y jerárquica que -en su forma básica- requiere de un remitente, un destinatario y dos intermediarios (uno en el lugar de envío y otro en el destino) a cargo de realizar transferencias mediante efectivo. Más parecida al trueque que a la banca formal, la informalidad de esta modalidad ha servido para financiar el crimen organizado. Hoy se ha visto potenciada con las operativas tradicionales mediante la utilización de casas de cambio, así como de las nuevas tecnologías financieras (Fintech).

Otra arista muy actual es todo el ámbito relacionado con el uso de criptomonedas: “Conforme a los tiempos actuales, no es un secreto que las tecnologías alojadas en el Blockchain son utilizadas para la ocultación y disimulación de dineros que buscan financiar actos delictivos, o bien resguardar las utilidades obtenidas por los mismos”.

Asimismo, existe una tercera modalidad: “Las nuevas complejidades económicas internacionales, así como los sistemas anti-lavado implementados en diferentes países, han despertado el interés de las organizaciones criminales de operar mediante la inversión y contrabando de metales preciosos. Ello, usando esquemas societarios empresariales y comerciales que les permiten el resguardo de sus movimientos, la inversión internacional y el contrabando de este tipo de metales. El oro adulterado u obtenido de forma ilícita se vende bajo la apariencia de que fue extraído de forma legal, distribuyéndose y poniéndose en venta en joyerías, con posibles compradores que desconocen su real procedencia”, precisa.

Enfrentar esta criminalidad que evoluciona conforme avanza la sociedad y las tecnologías requiere realizar adaptaciones, lo cual es una constante para la Brigada de Lavado de Activos Metropolitana.

EL DINERO ES LA CLAVE

“Para la PDI, la estrategia de atacar el patrimonio o atacar la estructura financiera de los grupos criminales o -como se hace hoy en día- del crimen organizado, no es nuevo”, asevera el jefe de esta unidad especializada.

Sobre este último, explica que desde mediados de los 90, cuando se creó el Departamento de Análisis Criminal Financiero (DACRIF), desde la Policía Civil se ha perseguido el patrimonio de los narcotraficantes en base a la Ley de Drogas. Posteriormente, con la promulgación de la ley de lavado de activos se abre la posibilidad de ampliar los delitos base.

Lo anterior implica que, en 2002, la creación de la Brigada Investigadora de Lavado de Activos, la cual hasta hoy está preocupada de la persecución de este delito, se transforma en parte integral de la estrategia institucional.

“Desde el punto de vista técnico, la PDI tiene la capacidad instalada, los conocimientos, el aprendizaje y la experiencia. Esto no es nuevo. La actualidad nos impone que debemos reforzar lo que ya tenemos, es una actualización constante para ir a la par de las organizaciones criminales, porque éstas siempre buscan nuevas formas de obtener el lucro y proteger sus ganancias. El desafío es robustecer nuestra estrategia para que vaya en la misma línea de lo que hoy se requiere”, concluye el subprefecto.

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