“Me gustaría volver a Iquique y sentarme en un bote frente a Cavancha, hasta que se me corte el hilo de la carretilla”

Tras superar un cáncer a la tiroides, Mario Maldonado aprovecha sus días en Iquique, para reencontrarse con viejos amigos

 Mario Maldonado, como seleccionado chileno, viajó a China en 1972 y un año antes, el 71, ya había estado en México, durante una gira de la selección chilena a la cual fue convocado por Raúl Pino, sin imaginarse por entonces que, su futura vida se desarrollaría la mayor parte, en el país azteca.

Su primer equipo en ese país fue, Universidad Autónoma de Guadalajara, entre los años 1976 y 1979, pasando después a jugar por el Coyotes Neza, equipo donde lo llevó Carlos Reinoso y donde estuvo hasta el año 1986, no sin antes, tener un nuevo paso por la Universidad Católica.

Mario Maldonado confiesa que, durante su carrera en México, llegó a jugar hasta 40 partidos al año como titular, durante 12 años, hasta que se retiró del fútbol activo el año 1986 y después se puso a dirigir varios equipos.

“Tuve la oportunidad de venir el año 1994 a dirigir Deportes Iquique, donde tuve una mala experiencia, porque no rendí y eso fue problema mío. Me hubiera gustado haber dejado un mejor recuerdo y una mejor impresión de mi trabajo como técnico, pero así es el fútbol y la vida, con luz en la calle y oscuridad en la casa”.

Mario Maldonado, es padre de cuatro hijos, tres mujeres y un varón, todos ellos ya formados profesionalmente, siendo casado en segundas nupcias, desde el año 90 con su esposa Gabriela, con quien estuvo en Iquique, donde tuvo a su cargo el restaurante “Rincón Mexicano”. Actualmente residen en Culiacán, en el estado de Sinaloa. “Ella es de Sinaloa….¡Haayyay Mamacita!, ella es brava”, nos dice entre risas.

Mario Maldonado, llevó de la mano el fútbol y los estudios, cursando estudios universitarios en la Universidad Autónoma de México, egresando como Licenciado en Turismo, habiendo ejercido también como profesor de la carrera de Turismo, durante 20 años en esa casa de estudios de México.

Desde el año 1990, trabajó en radio y televisión y actualmente se dedica a dar charlas motivadoras en algunas empresas y principalmente a trabajar en la formación de futuros futbolistas.

“Al final decidí por el desarrollo humano de la juventud mexicana, especialmente con niños de 15 y 16 años, a apoyarlos y ordenarlos, en el difícil camino de ser jóvenes, para cumplir sus objetivos de ser jugadores de primera división”.

A sus 72 años, se muestra agradecido de la vida, no sin antes sentir los achaques del paso de los años y del deporte que practicó. “Tenemos el privilegio de, a esta edad, todavía poder cantar y bailar. Pero, en este ir y venir de la vida, ya me duelen las rodillas y tuve un cáncer muy rebelde y feo que, afortunadamente pudimos sacar adelante”.

El estar en Iquique, le provoca emociones muy especiales, según nos confiesa:

“Venir a Iquique es todo, me fui a sentar a la segunda línea, para verlo desde arriba y recorrí las caletas Riquelme y Cavancha. “Es gratificante volver a ver a grandes amigos de la infancia y del deporte; por ejemplo; del boxeo, como el “Burrito” Guillermo Jorquera; dar mis respetos al “Huaso” Humberto Sepúlveda, al “Chita” Jaime Silva, quien trabajó conmigo en mi restaurante, a Joaquín Cubillos, a todos ellos los veía desde el borde del ring, cuando se agarraban a puñetes”.

“Comer congrio, locos y mariscos sacados por el gran campeón de caza submarina Luis Rodríguez; estar con mis amigos del fútbol, con el gringo Oscar González, más que un amigo, mi hermano; estar con mis amigos del Colegio Don Bosco, con Pepe Flores, Wladimir Ilaja, con el “Cuchi Cuchi”. Para  mí, verlos a todos, esto es vida y a eso vine”.

“Ya queda poco hilo en la carretilla. Me gustaría volver a Iquique y ese pequeño hilito, quisiera aprovecharlo y quedarme sentado en el bote del “Firilacha”, frente a Playa Cavancha, hasta que el hilo se corte”.

Después de un fuerte abrazo con este campeón del fútbol y de la vida, me dispongo a cerrar “Mi Ventana Deportiva”, no sin antes, escucharlo decir: “Que viva Iquique, que Dios bendiga a todos los iquiqueños y desde donde me encuentre en el extranjero, estaré diciendo en lo más alto:  ….Y yo que soy de Iquique, de la Tierra de Campeones”.

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